01 abril 2009

Comentario Dr David Velasco 1 Abril 2009 - RadioMetropoli

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Miércoles 1 de abril de 2009

Gobernantes ricos, pueblo pobre

La Cámara de Diputados avaló la reforma constitucional por la que, a partir de 20010, ningún funcionario de los tres niveles de gobierno y de los organismos autónomos, ganen más que el presidente de la república. Sin embargo, deja intactos los sueldos y altísimas pensiones que se otorgan los ministros de la SCJN con el argumento de que tienen “derechos adquiridos”.

A pesar de todo, no parece que esta reforma constitucional responda a los grandes reclamos de un país que tiene más del 80% de su población en condiciones de pobreza, y de ese porcentaje, en pobreza extrema. No es ningún consuelo saber que México pertenece a la región más desigual de todo el mundo, por encima de África y Asia, regiones de mucha mayor pobreza, pero menos desigual. Por supuesto que no es ningún consuelo. Por el contrario, en México, con todo y reforma constitucional, la distancia que separa el mayor sueldo que recibe un funcionario público al trabajador con salario mínimo es, por decir lo menos, insultante y agravioso. El sueño de todo maestro o maestra jubilada es, justamente, recibir una pensión que, por lo menos fuera ya no digamos la décima; quizá la centecima parte de la pensión de un ministro de la SCJN.

Con todo y los discursos de varios diputados federales de todos los partidos políticos, la reforma constitucional no resuelve el problema, gravísimo, de los enormes sueldos que perciben los más altos funcionarios, con todo y que hayan colocado como límite el sueldo del presidente, ya de por sí elevado. Porque entonces, muchos regidores de diversos municipios, se podrán aprobar sueldos ligeramente por debajo del presidente, como de hecho muchos regidores panistas de diversos estados de la república nos lo pueden comprobar. Por eso nos resuena una viejísima consigna, de hace ya muchísimos años: “salario mínimo al presidente, para que vea lo que se siente”.

Es cierto, dirán muchos, que no son las mismas responsabilidades. Ciertísimo, pero no hay nada que justifique la enorme desproporción en los salarios de los altos funcionarios de la administración pública, prácticamente en los tres niveles de gobierno. Sería interesante difundir los estudios comparados que algunas universidades o centros de investigación hayan hecho sobre los salarios de los funcionarios públicos. Recuerdo en este momento que, por ejemplo, el expresidente Fox ganaba un poco más que el expresidente Bush de los Estados Unidos y muchísimo más que muchos presidentes o primeros ministros de países europeos. Lo mismo sería comparar los sueldos y diversas percepciones por diferentes conceptos, de los diputados federales, los diputados locales, los presidentes municipales, los gobernadores de los estados y funcionarios de los organismos autónomos como los electorales, de derechos humanos o los del derecho al acceso a la información pública que, en el caso de Jalisco, con todo y enormes sueldos se han ido desmantelando poco a poco para garantizar la opacidad, la impunidad electoral y en violaciones a los derechos humanos, ahí están los, en otros tiempos, llamados “conquistas de la sociedad civil”.

Por el otro lado, por el lado de abajo, se sigue fraguando la rabia, el descontento, la impotencia, pero también la rebeldía y la resistencia de mucha gente que se dobla, pero no se quiebra, con todo y los grandes estragos que produce en la desintegración familiar, el alcoholismo, la drogadicción y diversas formas de violencia de todo tipo. Gente que ha perdido su trabajo, que abarrota las ferias del empleo, que no pierde la esperanza de enfrentar los efectos de la crisis cada día, al menos para llevar algo a la mesa de su familia. Y los “privilegiados” que han logrado conservar su maravilloso empleo, con jornadas agotadoras de 8 o 10 horas diarias, rolando turnos para recibir el sueldazo de 700 pesos a la semana.

Sin duda, gobernantes ricos y pueblo pobre, la mejor mezcla para las grandes revoluciones sociales. Ahí está el 2010 a la vista, como en 1810 y 1910.

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